cementerio

EL CEMENTERIO

Cuando ya se habla de la ubicación adecuada para un nuevo cementerio, hemos de decir que sería un cuarto asentamiento.

Sobre el primero apenas hay datos. Si se conoce la existencia de unos documentos del año 1790 en los que se discutía sobre el emplazamiento de uno nuevo. Se acordó finalmente hacerlo en la Ermita de San Sebastián. Y sobre él os cuento tres anécdotas . Una, ha corrido de boca en boca; en la última epidemia de peste o cólera dejaban por la noche, los cadáveres alineados en la puerta de la emita. Una madrugada, cuando los hombres salían hacia las faenas del campo, uno de ellos esperó a sus compañeros de cuadrilla junto a los difuntos durmiéndose al rato. Llegaron éstos y comenzaron a contar los fallecidos del día anterior , uno por uno, al llegar al dormido éste se despertó e incorporándose exclamó: ¡ A mi no me contéis! , Como os podéis imaginar el susto fue de muerte.

La segunda anécdota la observé yo y os la cuento, En los años ochenta del siglo pasado, algunos terrenos del Ermitaño fueron destinados para centro de Salud. Cuando las máquinas excavadoras movieron el terreno apareció una gran cantidad de huesos del antiguo camposanto. El maestro del Ciencias Naturales del Colegio cercano aprovechó para, con sus alumnos, escoger los que estaban en mejores condiciones de conservación, sirvieron y fueron muy bien aprovechados para el ,aprendizaje del esqueleto humano. ¡ Los niños identificaban el nombre los huesos de sus tatarabuelo en unas clases muy prácticas!

Y termino las anécdotas contando que el que el cementerio estuviese en la ermita sirvió para que, durante más de la mitad del s. XX el cura acompañase la comitiva de los entierros desde la Iglesia.

Llegados a la Ermita se rezaba un respondo y el sacerdote se volvía la Sacristia parroquial mientras el entierro seguía hasta el cementerio actual que fue construido a principios del siglo pasado.

Hay quien afirma que lo fue en el año 1.906 siendo alcalde Leopoldo García pero no, seguramente lo fue en 1902 y la primera persona enterrada en él fue una monja. Lo que si se inauguró en 1.906 fue la Ermita que adorna la entrada.

El cronista del periódico granadino “El Defensor de Granada” envió al rotativo el 23 de octubre de 1.906 una reseña del suceso: “El camposanto del Padul, construido recientemente y con todos los

adelantos modernos, ofrece a vista del observador, el aspecto de una bonita quinta de recreo poblada de jardines y cipreses en los sitios más apropiados y convenientes no faltando ni el indispesable parral obra debido al celo filantrópico del conserje...

Frente a la cancela de hierro que sirve de puerta de entrada, y como a unos diez metros de distancia de la misma, enclavada en el primer patio se levanta majestuosa una preciosa ermita...”

Pero esto es ya tema de una nueva foto.