EL ORGANO.

Nos hemos subido al coro con el fotógrafo. Los tubos de plomo del órgano casi tocan la techumbre mudéjar. Este que vemos se colocó a principios del s. XX (¿1.908?). El constructor fue un alemán. Lo donó el Sr. Conde de la villa del Padul y, hace unos años, su descendiente actual en el titulo, costeó su arreglo y modernización. A sus pies han cantado grandes voces; se han interpretado excelentes composiciones de Joaquín Diego Martín y Antonio García; por sus teclas han pasado las manos de sacristanes y otros organistas.

¡Cuántos monaguillos han dado aire con el fuelle de madera! Cientos de firmas y rúbricas estaban garabateadas en la espalda y laterales de madera. Graciosa historia que fue borrada por el progreso y la pintura.

Hay constancia escrita de que ya en el año 1.787 la hermandad del Santísimo pagó a un organista, luego existía otro órgano.